miércoles, 5 de febrero de 2014

DIGNIDAD HUMANA

1. Concepto de dignidad humana
La preocupación por la dignidad de la persona humana es hoy universal: las declaraciones de los Derechos Humanos la reconocen, y tratan de protegerla e implantar el respeto que merece a lo largo y ancho del mundo. Los errores que pueda haber en la formulación de esos derechos no invalidan la aspiración fundamental que contienen: el reconocimiento de una verdad palmaria, la de que todo ser humano es digno por sí mismo, y debe ser reconocido como tal. El ordenamiento jurídico y la organización económica, política y social deben garantizar ese reconocimiento.


Cuanto más fijamos la mirada en la singular dignidad de la persona, más descubrimos el carácter irrepetible, incomunicable y subsistente de ese ser personal, un ser con nombre propio, dueño de una intimidad que sólo él conoce, capaz de crear, soñar y vivir una vida propia, un ser dotado del bien precioso de la libertad, de inteligencia, de capacidad de amar, de reír, de perdonar, de soñar y de crear una infinidad sorprendente de ciencias, artes, técnicas, símbolos y narraciones.


Por eso, dignidad, en general y en el caso del hombre, es una palabra que significa valor intrínseco o valor que brota del interior, no dependiente de factores externos. Algo es digno cuando es valioso de por sí, y no sólo ni principalmente por su utilidad para esto o para lo otro. Esa utilidad es algo que se le añade a lo que ya es. Lo digno, porque tiene valor, debe ser siempre respetado y bien tratado. En el caso del hombre su dignidad reside en el hecho de que es, no un qué, sino un quién, un ser único, insustituible, dotado de intimidad, de inteligencia, voluntad, libertad, capacidad de amar y de abrirse a los demás.


La persona es un absoluto, en el sentido de algo único, irreductible a cualquier otra cosa. Mi yo no es intercambiable con nadie: yo soy yo, y nadie más es la persona que yo soy. Nadie puede usurpar mi personalidad.


Sólo el Creador puede ser fundamento de la dignidad humana
2. El fundamento último de la dignidad humana
No hay ningún motivo suficientemente serio para respetar a los demás si no se reconoce que, respetando a los demás, respeto a Aquel que me hace a mí respetable frente a ellos. Si sólo estamos dos iguales, frente a frente, y nada más, quizá puedo decidir no respetar al otro, si me siento más fuerte que él. Es ésta una tentación demasiado frecuente para el hombre como para no tenerla en cuenta. Si, en cambio, reconozco en el otro la obra de Aquel que me hace a mí respetable, entonces ya no tengo derecho a maltratarle y a negarle mi reconocimiento, porque maltrataría al que me ha hecho también a mí: me estaría portando injustamente con alguien con quien estoy en profunda deuda.


Esto nos plantea una pregunta inquietante: ¿Cuál es el origen de la persona? ¿De dónde "sale"? Lo más evidente es esto: toda persona humana es hija de otra. Ser hijo no es un accidente, sino algo que pertenece a la condición misma del ser personal. Ser hijo significa ser engendrado, proceder de otro ser personal. Y todo ser humano es hijo de otro. Pero si nos remontamos hacia arriba en la cadena de las generaciones, surge la pregunta por el origen, no sólo de cada ser personal en particular, sino de todos en general.


La persona como tal, en primera instancia es fruto de una elección trascendente
Cada persona humana no puede ser un accidente, surgido al azar: el amor de una madre por su hijo es una semejanza del amor con el cual el Creador ha creado a cada persona. En ambos casos se trata de un amor que quiere a esa persona, y no a otra. Ser hijo significa precisamente eso: ser querido por ser uno la persona que es, independientemente de si es guapo o feo, listo o torpe, alto o bajo. Un hijo es querido, no porque traiga al hogar una cuenta bancaria, o un abrigo de pieles muy costoso: es querido por ser él, y porque es precisamente él. El hogar es el primer lugar, y a veces el único, donde el ser humano es querido por sí mismo, independientemente de los defectos y limitaciones que pueda tener su cuerpo, su inteligencia o su carácter. Por eso, ese amor por la persona concreta del hijo que se da en el hogar es una cierta imagen del amor con que Dios nos quiere a cada uno.


Todo esto quiere decir que para fundamentar adecuadamente algo tan serio como la dignidad humana, en último término hay que aceptar que la persona tiene un origen trascendente, que el hombre y la mujer han salido de la mano de Dios, más allá de la genética y de la materia: esto es lo que asegura de verdad su carácter incondicionado, es decir, que no posee restricciones ni condiciones.


Tomado de Catholic.net


Por tanto, se puede afirmar que: “Tengo dignidad porque tengo valores. Tengo dignidad porque puedo adquirir mi realización. La dignidad me hace merecedor de respeto. La dignidad me hace beneficiario de un trato igual”.


La dignidad con todo el equipaje que contiene, da al ser humano "superioridad sobre el universo material" (CONCILIO VATICANO II. Gaudium et spes, B.A.C. Madrid, 1966, NC 14, pág. 226) y le permite encontrarse consigo mismo para "decidir su propio destino" (lbidem, pág. 227) y desde su interior reclama cuando siente que vulneran su dignidad.


Y es que respetar al otro, implica tolerar sus características, proteger su imagen, no vulnerar su intimidad, no discriminarlo por su color, su sexo, su grupo étnico o por su credo; ser paciente y justo frente a sus pensamientos, sentimientos y desacuerdos.


Lo que todo ser humano reclama es lo que necesita, lo que le pide su dignidad: Respeto y ojalá cargado de afecto, ternura y amor.



ACTIVIDAD
1. ¿Qué entiendes por dignidad?

2. ¿En qué consiste la Dignidad Humana?


3. ¿Cuáles son las cualidades que hacen digna a una persona?


4. ¿Por qué la Dignidad Humana es fruto de una elección trascendente?


5. ¿Qué implicaciones trae el hecho de ser dignos?


6. ¿crees que tu salón de clases actúan con dignidad?


7. ¿Qué podemos hacer para promover la dignidad humana entre compañeros de clases, maestros y padres de familia?


8. Dibujar en una cartulina un cuerpo humano completo e indica lo siguiente:


a. Escribir frente a cada parte la actividad que se realiza con ella: ejemplo, la mano sirve para agarrar objetos.


b. Indica cuál valor expresa cada miembro del cuerpo. Por ejemplo, la mano expresa amor, ternura, cariño.

COMPROMISO

¿Qué actitudes se pueden asumir frente a la propia dignidad y a la de los compañeros?

domingo, 13 de enero de 2013

LA CONCIENCIA...


Ser consciente es estar en comunión consigo mismo, para lo cual es indispensable el encuentro interior y trascendente con una voz que le dice que existe, que está presente, que es persona.

Ser consciente es hacer silencio, es callar las voces ruidosas del mundo para escuchar aquella voz que le señala el camino de lo que debe ser, y básicamente lo que le anuncia es que sea humano, que sea persona en toda la extensión de la palabra.

La conciencia es una madre tierna que acompaña permanentemente a la persona para que se mantenga despierta, para que no olvide que existe como especie humana responsable de lo que hace y omite, de lo que dice o calla, de lo que desea o rechaza; madre amorosa que quiere lo mejor para su hijo, que lo mantiene alerta porque puede dañarse a Si mismo atrofiando la mente con bebidas alcoh6licas o sustancias extrañas para el organismo, como la marihuana, la cocaína, los alucinógenos, la nicotina y otras tan comunes en el mundo de hoy.

Atrofiar la mente, repercute negativamente en la conciencia. Esta puede tornarse débil y no actuar; o puede volverse errónea como consecuencia de actuaciones contrarias y persistentes a lo que ella pide y la persona actúa sin identidad, sin autenticidad, negándose a Si misma, cometiendo faltas contra los demás y contra Si mismo como "inconsciente" e irresponsable.

Toda persona, requiere de una conciencia fresca, despierta y recta para poder enfrentar sus compromisos, para no olvidar las obligaciones, para ser fiel al momento presente, para estar mental y emocionalmente donde esta' el cuerpo; para estar atento a lo que dice y a lo que le dicen, para estar vigilante a lo que pasa y a lo que le pasa.

Para ser leal y ético, se requiere conciencia despierta y recta, puesto que la ética comienza precisamente ahí, en una toma de conciencia personal y social, para cumplir con el deber de servir y responder por Si mismo y por el mundo que ha sido colocado en sus manos para que lo administre.

ACTIVIDAD
1. Elabora un mapa conceptual sobre la conciencia.

2. Responde:
2.1.               ¿Eres consciente de sus obligaciones como estudiante?
2.2.               ¿Eres consciente de sus obligaciones como hijo?
2.3.               ¿Eres consciente de sus cualidades y virtudes?
2.4.               ¿Eres consciente de su responsabilidad con el mundo?